Italia suspende Schengen con España y Sánchez responde a la crisis migratoria de Ceuta con cifras de Frontex
La avalancha de migrantes en Ceuta ha dejado de ser un asunto interno para convertirse en una crisis diplomática europea. Casi una decena de países presiona para excluir a España del espacio de libre circulación mientras el Gobierno se defiende con datos.
El cruce masivo de migrantes por la frontera entre Ceuta y Marruecos ha trascendido del plano nacional para convertirse en una crisis dentro de la Unión Europea. Según los datos facilitados este viernes por La Moncloa, cerca de 50.000 personas habrían llegado a la ciudad autónoma en las últimas horas. El Gobierno de Giorgia Meloni llegó a anunciar la suspensión del acuerdo Schengen con España como medida, dijo, necesaria para «salvaguardar la seguridad nacional», aunque horas después matizó que los controles a los viajeros procedentes de España serán aleatorios y solo afectarán a ciudadanos ajenos a la UE.
El pulso de Sánchez
La reacción italiana llegó poco después de que Pedro Sánchez publicara un mensaje en redes sociales dirigido a los países europeos que le reclamaban recuperar el control de la frontera en Ceuta. El presidente del Gobierno sostuvo que «la solidaridad y la empatía son opcionales», pero que «el respeto a los tratados europeos y a los datos, no», y acusó a sus socios comunitarios de no ser «tiempo de dividir» sino de «construir una Unión Europea fuerte y unida».
En su mensaje, Sánchez citó cifras que atribuyó a la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) sobre entradas irregulares entre 2021 y 2026: 478.600 por Italia, 340.600 por los Balcanes occidentales, 259.800 por Grecia, 234.760 por España y 48.000 por la frontera oriental. El Mundo ha podido comprobar, sin embargo, que la cifra real de llegadas a las costas españolas en ese periodo superaría los 300.000 si se suman los cerca de 50.000 migrantes llegados a Ceuta en las últimas horas.
La solidaridad y la empatía son opcionales, pero el respeto a los tratados europeos y a los datos, no
Bruselas toma posición
Tras varias horas de silencio oficial, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó de «inaceptables» las imágenes de la llegada masiva a Ceuta, pidió frenar «de inmediato» las llegadas e instó al Gobierno español a que «las devoluciones sean rápidas» dentro de lo que permiten las normas comunitarias. Von der Leyen indicó que el comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, trabaja «estrechamente» con las autoridades españolas y está preparado para desplazarse a las zonas afectadas, mientras la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, mantiene contactos con su homólogo marroquí.
El espacio Schengen agrupa a 29 países, 25 de ellos de la UE, que han abolido los controles en sus fronteras interiores. Casi una decena se ha sumado ya al planteamiento de excluir a España de ese espacio o de estudiar medidas contra Madrid: Italia, Francia, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Austria, Países Bajos, Lituania y República Checa.
Francia refuerza la frontera
Emmanuel Macron pidió expresamente «intensificar los controles fronterizos con España» y ofreció el apoyo francés, incluso a través de Frontex, si Madrid lo solicita. El ministro del Interior, Laurent Núñez, anunció que Francia quintuplicará desde este sábado el número de agentes desplegados en la frontera con España, hasta 334 policías y gendarmes. El ex primer ministro Michel Barnier advirtió de que Francia «no puede soportar las consecuencias» de las políticas migratorias de sus vecinos, y la líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, cargó la responsabilidad sobre el Ejecutivo español y reclamó reforzar «sin retrasos» las fronteras.
El resto de críticas se ha extendido por buena parte del continente. La ministra de Interior finlandesa, Mari Rantanen, sostuvo que España «ha fallado completamente» en proteger la frontera exterior de Schengen; el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, urgió a Madrid a «retomar el control»; y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, defendió estudiar «todas las opciones», incluida la suspensión de la cooperación Schengen. A ellos se sumaron el canciller alemán, Friedrich Merz, que pidió a España recuperar el control «lo antes posible»; el canciller austriaco, Christian Stocker, que no descartó «cierres temporales» de fronteras; el primer ministro checo, Andrej Babis, partidario de excluir a España «de inmediato»; y el primer ministro polaco, Donald Tusk, que recomendó a Madrid militarizar la frontera con Marruecos.
En el extremo opuesto, el primer ministro británico, Andy Burnham, ofreció a España el apoyo de su país para «entender las implicaciones» de la crisis, aunque el Reino Unido no pertenece ni a la UE ni al espacio Schengen.
La respuesta del Gobierno
La Oficina de Información Diplomática española remitió el jueves un comunicado, también en inglés, en el que negó que la crisis tenga relación con la regularización de migrantes aprobada por el Gobierno, al exigir ese proceso requisitos como acreditar residencia en España antes del 1 de enero de 2026. Según el Ejecutivo, el origen está en una interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones de personas que cruzan a nado, instrumentalizada por mafias y organizaciones criminales. La Oficina insistió en que la relación con Marruecos «es excelente» y que ambos países mantienen acordados mecanismos de devolución de migrantes.
Queda por ver si la presión de Bruselas se traduce en medidas formales contra España, si Italia mantiene sus controles fronterizos una vez pase el pico de llegadas y si el propio flujo migratorio remite en los próximos días.
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