El Gobierno empieza a instalar barreras en Ceuta dos años después de la sentencia que tumbó las devoluciones en caliente
El Ejecutivo ha esperado a que unas 50.000 personas cruzaran la frontera en 48 horas para levantar la estructura de contención que el propio Tribunal Supremo le había señalado como salida legal. Marlaska insiste en la "cooperación leal" con Marruecos.
La instalación de barreras en el espigón de Ceuta comenzó este sábado a las 7.50 horas, casi dos años después de que el juzgado de lo contencioso-administrativo de la ciudad autónoma dictaminara que no cabían las devoluciones en caliente a quienes llegaban a nado a la costa española. El Gobierno ha tomado la decisión después de que, entre el miércoles y el jueves, unas 50.000 personas cruzaran la frontera por vía marítima, según la estimación inicial del Ejecutivo.
Una solución que ya existía
La fórmula no es nueva. Según recoge El Mundo, fue el propio Tribunal Supremo quien, al ratificar el fallo, señaló la vía legal para excluir del rechazo automático a quienes lograran "superar elementos de contención" físicos. La sentencia se notificó el pasado 8 de julio y desde entonces se venía registrando, según fuentes oficiales, un "repunte" de entradas. El Gobierno, sin embargo, no movió ficha hasta que se produjo lo que las propias fuentes describen como una "avalancha".
Pedro Sánchez ha calificado la medida de solución "coyuntural", una forma de subrayar que se trata de un parche mientras se busca un marco legal más duradero. La estructura levantada este sábado es una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una altura en superficie de entre 30 y 70 centímetros y una parte sumergida de hasta un metro. La ha instalado la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar), reforzada con una primera línea de boyas fondeadas por la Armada.
Casi todos, devueltos
De las cerca de 50.000 personas que cruzaron irregularmente la frontera marítima de Ceuta esta semana, más de 48.000 ("la práctica totalidad", según fuentes oficiales) fueron devueltas a Marruecos en menos de 48 horas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha matizado en declaraciones a los medios desde la ciudad autónoma que la cifra total de entradas podría haber llegado en realidad a las 60.000.
Marlaska ha aprovechado su comparecencia para volver a poner en valor "la colaboración decidida y permanente con las autoridades marroquíes" en el proceso de devolución de quienes, ha dicho, "entraron de una forma ilegal". El ministro ha insistido en que Marruecos no representa "ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España" y lo ha definido como "un socio absolutamente fiable".
Tenemos el músculo y los instrumentos necesarios para revertir la situación en un tiempo absolutamente breve
"Evidentemente se trabaja seriamente para que esto no vuelva a ocurrir, pero de lo que estoy convencido es que, en el hipotético supuesto de que volviera a ocurrir, tenemos el músculo y los instrumentos necesarios para revertir la situación en un tiempo absolutamente breve, como ha acontecido", ha subrayado el ministro, atribuyendo la respuesta a "nuestra propia fortaleza como país" y a "una cooperación eficaz y leal con el vecino, con Marruecos".
Lo que queda por ver
El episodio deja sobre la mesa varias preguntas que el Gobierno no ha despejado del todo: si la barrera neumática, de apenas entre 30 y 70 centímetros sobre el agua, será disuasoria ante un nuevo intento masivo, y si la respuesta de esta semana marca un cambio de criterio o queda como una reacción puntual a una cifra de entradas que las propias fuentes oficiales calificaron de excepcional. Por ahora, el Ejecutivo mantiene el mismo mensaje de fondo con el que ha gestionado la crisis desde el primer día: la relación con Rabat, insiste, sigue siendo de cooperación leal.
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