Sánchez acusa a varios socios europeos de actuar con “egoísmo” tras la crisis migratoria de Ceuta
En una carta a la cúpula de la UE, el presidente del Gobierno pide una reunión urgente de ministros de Interior tras las amenazas de Italia, Finlandia y Dinamarca de suspender su cooperación Schengen con España.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado el tono frente a varios de sus socios comunitarios por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta. En una carta remitida a la cúpula de las instituciones europeas, el jefe del Ejecutivo calificó de “egoísta, polarizadora e ilegal” la respuesta que algunos gobiernos han dado al episodio, según recoge El País, y atribuyó esa actitud al “prejuicio, las noticias falsas, la ignorancia o el interés político”.
Una carta a Bruselas
El texto, según el citado medio, fue enviado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; al presidente del Consejo Europeo, António Costa; y a Micheál Martin, primer ministro de Irlanda, país que ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. En ella, Sánchez pide que se convoque con carácter urgente una videoconferencia extraordinaria de los ministros de Interior de los Veintisiete para acordar una respuesta común a situaciones como la vivida en Ceuta.
La misiva llega después de que unos 50.000 migrantes entraran de forma irregular en la ciudad autónoma desde Marruecos a principios de esta semana, en la que España considera la mayor entrada irregular de su historia reciente. Según el Gobierno, más de 48.000 de esas personas ya han sido devueltas, y el control fronterizo quedó restablecido en menos de 48 horas.
La chispa del conflicto diplomático ha sido la reacción de varios países del entorno europeo. Italia suspendió su cooperación Schengen con España a raíz de la crisis, mientras que Finlandia y Dinamarca plantearon abiertamente la posibilidad de excluir temporalmente a Madrid de la cooperación de libre circulación. Sánchez, sin citar a ningún país por su nombre en la carta, denuncia que la respuesta de sus socios ha sido “bastante asimétrica”: “La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad y nos ha ofrecido su ayuda. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y pedir su exclusión temporal del espacio Schengen”.
En el actual contexto internacional, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacciones egoístas, polarizadoras e ilegales.
La cifra que esgrime España
El argumento central del Gobierno combina lo jurídico y lo estadístico. Por un lado, recuerda que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, lo que resta sentido legal, a su juicio, a cualquier amenaza de suspensión de esa cooperación. Por otro, cita datos de Frontex, la agencia europea de fronteras, según los cuales España registró entre 2021 y 2026 la mitad de entradas irregulares que Italia, pese a ser el único Estado miembro con frontera terrestre con África.
El Ejecutivo también reivindica episodios anteriores de solidaridad española con otros socios, como la acogida de migrantes llegados a Europa del Este a través de Bielorrusia en 2021, cuando el régimen de Aleksandr Lukashenko utilizó a solicitantes de asilo para presionar a la UE, o la ayuda prestada a la isla italiana de Lampedusa en 2023.
Posturas cruzadas
Las críticas a España no han sido unánimes ni suaves. La ministra finlandesa de Interior, Mari Rantanen, acusó al país de haber “fracasado por completo” en la protección de la frontera exterior de la Unión, mientras que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió valorar “todas las posibilidades, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen”. Sánchez ya había respondido públicamente en redes sociales a las críticas de Italia, citando las mismas cifras de Frontex y afirmando que “la solidaridad y la empatía son opcionales; el respeto a los tratados europeos y a los hechos, no”.
La Comisión Europea, por su parte, ha recordado que la expulsión de un Estado miembro del espacio Schengen no puede decidirse de forma unilateral y corresponde, en su caso, al Consejo. Costa, como presidente de esa institución, ya había respaldado públicamente la respuesta dada por el Gobierno español a la crisis antes de conocerse la carta de Sánchez.
Qué viene ahora
Irlanda, como presidencia de turno, ha convocado para este sábado una reunión del Mecanismo Integrado de Respuesta a la Crisis Política, activado en relación con la migración desde 2015, en la que expertos de los Estados miembros analizarán la situación. El ministro de Interior irlandés, Jim O’Callaghan, ya habló el viernes con su homólogo español, Fernando Grande-Marlaska, y los representantes permanentes de los países ante la UE tienen previsto reunirse el lunes sobre este mismo asunto.
Queda por ver si la petición española de una videoconferencia urgente de ministros de Interior llega a celebrarse y si el pulso diplomático con Italia, Finlandia y Dinamarca se enfría en los próximos días o si, por el contrario, sigue marcando la agenda europea del verano.
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