Ceuta sufre su mayor avalancha migratoria en años mientras el Gobierno tarda ocho horas en enviar al Ejército
Miles de personas cruzaron ayer la frontera entre Marruecos y Ceuta en apenas unas horas, con al menos 24 muertos, mientras crecen las acusaciones de permisividad marroquí y las críticas al retraso del Ejecutivo en reaccionar.
Ceuta vivió ayer jueves sus peores horas en materia migratoria desde 2021. Sobre las nueve de la mañana comenzó un goteo de personas cruzando a nado que hacia el mediodía se convirtió en una avalancha que arrancaba en la playa marroquí de Castillejos y terminaba en la del Tarajal, ya en territorio español. Bordeando la valla por las rocas, ni siquiera hacía falta meterse en el agua para entrar. Entre la marea de gente, en su mayoría varones jóvenes pero también menores, bebés y familias enteras, el mar dejó al menos 24 cadáveres de personas ahogadas o aplastadas junto al espigón que separa los dos países, según recoge El Mundo.
Una cifra que crece por horas
Sin datos oficiales confirmados por la Delegación del Gobierno, las estimaciones se dispararon a lo largo del día. Fuentes del Gobierno de la ciudad autónoma hablaban de "miles" de personas, mientras agentes de la Guardia Civil citados por El Mundo elevaban la cifra a "no menos de 20.000". El propio diario cifra en torno a 50.000 las personas que habrían logrado entrar en las horas de mayor caos. La comparación con el precedente más cercano resulta inevitable: en 2021, durante cuatro días completos, entraron de forma irregular unas 14.000 personas por el mismo punto.
Varios guardias civiles destinados en Ceuta, que hablaron con El Mundo bajo condición de anonimato, apuntan directamente a Rabat. Aseguran que llevaban más de una semana detectando más de 200 nadadores diarios acercándose a la frontera sin que Marruecos actuara para dispersarlos, algo que sí había hecho en otras ocasiones con grupos de migrantes subsaharianos. Según su relato, la colaboración marroquí de los últimos días se limitó a recoger en lancha a quienes las propias patrullas españolas señalaban desde el mar.
Se ha visto venir y no se ha actuado
"Marruecos afloja y aprieta con los inmigrantes cuando quiere", resume uno de esos agentes al periódico. Otro compañero suyo añade que la situación se veía llegar desde hacía días sin que nadie tomara medidas, hasta que la propia gente, al comprobar que no había respuesta, decidió organizarse y lanzarse a probar suerte en masa.
Ocho horas de parálisis
La respuesta institucional española tardó en llegar. A las nueve de la mañana, con la ciudad ya sumida en el caos y miles de personas corriendo por sus calles, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), pidió al Gobierno el despliegue del Ejército. A las 15.04 horas, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reclamó formalmente la declaración de una "emergencia nacional" que permitiera esa movilización, petición que Moncloa desacreditó en un primer momento. No fue hasta ocho horas después del inicio de la avalancha cuando el Ejecutivo confirmó el envío de refuerzos militares para apoyar a la Guardia Civil.
El dispositivo anunciado incluye un pelotón adicional de 20 efectivos que se suma a los 60 de la Agrupación de Reserva y Seguridad ya destinados en la frontera, otros 40 procedentes de la península, 20 miembros de los Grupos de Reserva y Seguridad que viajaron en el ferri Algeciras-Ceuta, 30 agentes reforzando la Seguridad Ciudadana desde Andalucía y 16 buceadores del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas. El buque Duque de Ahumada se sumó a las seis embarcaciones ya operativas en el Servicio Marítimo de la ciudad.
Repercusión más allá de la frontera
Del lado marroquí, según constató la agencia Efe, no hubo respuesta visible hasta última hora de la tarde, cuando se empezaron a emplear gases lacrimógenos y cañones de agua para contener a los grupos que aún permanecían junto a la valla. Frontex, la agencia europea de vigilancia fronteriza, ofreció refuerzos a España. En Italia, un socio clave dentro de la Unión Europea, se llegó a plantear la suspensión de la libre circulación de personas ante la magnitud de la crisis. Estados Unidos, por su parte, cargó contra Pedro Sánchez atribuyendo lo ocurrido a sus "políticas globalistas de extrema izquierda".
El presidente del Gobierno tiene previsto viajar hoy a Ceuta acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mientras la frontera con Marruecos permanece también cerrada en Melilla desde esta misma semana. Queda por ver si Rabat ofrece alguna explicación oficial sobre lo sucedido y si el episodio deja alguna consecuencia duradera en la relación bilateral, más allá de las horas de descoordinación que ha dejado al descubierto en Madrid.
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