Ceuta encaja la mayor entrada irregular de su historia: más de 40.000 personas en 24 horas y 27 muertos en la frontera
La cifra sextuplica la crisis de 2021 y obliga a Sánchez a viajar a la ciudad autónoma, mientras el PP exige reformar la ley de extranjería y varios países europeos plantean aislar a España en Schengen.
Ceuta amaneció este viernes convertida en otra ciudad. Más de 40.000 inmigrantes han entrado de forma irregular en la ciudad autónoma en las últimas 24 horas, la mayoría el jueves, según las primeras estimaciones que manejan las fuerzas de seguridad y que recoge El País. Algunas fuentes elevan ya la cifra a cerca de 50.000, lo que supondría aumentar en torno a un 50% la población de un enclave que tiene censadas 83.600 personas. El balance de fallecidos, en su mayoría ahogados al intentar sortear a nado el espigón de El Tarajal, ha subido hasta los 27 según fuentes policiales, mientras la Guardia Civil mantiene desplegados dos grupos de buceadores del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas para buscar a más víctimas en las aguas fronterizas.
Una cifra sin precedentes
La magnitud del episodio no tiene comparación reciente. La anterior gran crisis migratoria en Ceuta, la de mayo de 2021, dejó algo más de 10.000 entradas en un único día y ya entonces se consideró un hito histórico. La cifra actual la multiplica ampliamente. Según relatan testigos citados por El País, miles de jóvenes han pasado la noche a la intemperie, deambulando por calles, parques y playas de una ciudad que hasta hace unos días vivía su rutina veraniega. Un residente lo describía de forma gráfica: lo que se ve desde ayer es como si hubiera una manifestación constante. La Policía Nacional y la Policía Local han acabado vallando el centro urbano y desalojando a inmigrantes de la zona para permitir el paso de las autoridades del Estado.
El fenómeno tiene, además, un componente de reflujo que ha ido creciendo con las horas. Según crónicas desde el terreno, cientos y luego miles de jóvenes han empezado a regresar por su propio pie hacia Marruecos, muchos de ellos alegando que no encuentran comida, alojamiento ni atención en una ciudad desbordada, y que en algunos barrios han sufrido episodios de hostilidad vecinal. En paralelo, embarcaciones neumáticas y patrulleras marroquíes han entrado en aguas ceutíes para rescatar a nadadores y devolverlos a su país, en lo que fuentes sobre el terreno interpretan como un gesto de cooperación entre ambos lados de la frontera.
Todos llevan algo de razón: los taxistas lo llaman invasión, las ONG, crisis humanitaria, y los políticos locales, emergencia nacional.
La respuesta del Estado
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha desplazado este viernes a Ceuta acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para reunirse con representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la propia frontera del Tarajal. Después ha acudido al Palacio de la Asamblea para una reunión de coordinación con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno y los máximos responsables de la Policía Nacional, la Guardia Civil, el CETI y Cruz Roja. El propio Vivas había pedido al Ejecutivo que declarara la situación de interés para la Seguridad Nacional, una petición a la que se ha sumado el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. La Casa Real, por su parte, ha informado de que el Rey Felipe VI ha contactado telefónicamente con Sánchez y con Vivas para conocer de primera mano la evolución de la crisis.
El Partido Popular ha aprovechado el episodio para abrir una nueva ofensiva contra el Gobierno tras la tregua política que había impuesto la ola de incendios de las últimas semanas. Feijóo ha calificado la respuesta del Ejecutivo de tardía e insuficiente frente a lo que describe como una avalancha sin precedentes, y su grupo parlamentario ha registrado en el Congreso la solicitud de una comparecencia urgente de Sánchez en un pleno extraordinario. El PP exige además reformar de inmediato la ley de extranjería para que la figura del rechazo en frontera se aplique también a las entradas por vía marítima, en la línea de la proposición que ya registró el pasado 16 de julio. Melilla, según ha confirmado su presidente, Juan José Imbroda, también ha notado el efecto de la crisis, con entre 300 y 400 entradas la pasada noche que obligaron a cerrar temporalmente el paso de Beni Enzar, aunque la Delegación del Gobierno no confirma esa cifra concreta.
Presión desde Europa
El episodio ha traspasado ya la frontera española. La ministra de Interior de Finlandia, Mari Rantanen, ha respaldado este viernes la posibilidad de excluir a España del espacio Schengen por lo ocurrido en Ceuta, una idea que ya había planteado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tras calificar lo sucedido de fracaso absoluto en la protección de la frontera exterior europea. Francia, por su parte, ha optado por una vía distinta: el ministro de Interior galo, Laurent Nuñez, ha anunciado el refuerzo de los controles fronterizos con España y la activación de su Fuerza Fronteriza de Intervención Rápida, aunque ha matizado que los controles ya existían y que mantiene contacto directo con el Gobierno español para seguir la evolución de las llegadas.
Lo que queda por ver es si el aumento del reflujo hacia Marruecos observado a lo largo del día logra rebajar la presión sobre una ciudad que roza el colapso de sus servicios básicos, y si la petición de mando único y medios extraordinarios que reclaman tanto el Gobierno ceutí como el PP encuentra respuesta en las próximas horas. También está por confirmar el balance definitivo de víctimas mortales, con los equipos de buceo todavía rastreando las aguas de El Tarajal, y si la presión de Italia y Finlandia sobre Schengen llega a plasmarse en algo más que declaraciones.
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