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Ceuta al borde del colapso: 60.000 inmigrantes entrados desde Marruecos y ya son 41 los muertos

La ciudad autónoma vive su peor crisis migratoria en cinco años tras la entrada masiva de miles de personas desde Marruecos. España y Rabat han pactado agilizar las devoluciones mientras crece la presión internacional.

Ceuta al borde del colapso: 60.000 inmigrantes entrados desde Marruecos y ya son 41 los muertos
Imagen: OKDiario

Ceuta afronta desde este jueves la mayor crisis migratoria de los últimos cinco años. Según cifras del Ministerio del Interior recogidas por OKDiario, más de 49.000 personas entraron de forma ilegal en la ciudad autónoma en apenas 24 horas, una cifra que supera ampliamente la mitad de la población ceutí. El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, elevó este viernes el balance hasta los 60.000 accesos, la mayoría a nado por la zona del espigón de El Tarajal.

La Delegación del Gobierno en Ceuta confirmó por la tarde un balance actualizado de 41 cadáveres encontrados desde el inicio de la entrada masiva, que se suman a los 30 fallecidos ya contabilizados hasta el miércoles en lo que va de año. En total, según estos datos, 71 inmigrantes han muerto ahogados este año al intentar cruzar el Estrecho hacia la ciudad autónoma.

Una ciudad desbordada

Fuentes policiales citadas por Europa Press cifraron en unos 20.000 los accesos registrados durante la madrugada del jueves al viernes, con el Ejército desplegando vehículos blindados en la entrada del espigón para redirigir a los inmigrantes hacia el Polígono del Tarajal. La actividad comercial y laboral quedó prácticamente paralizada, con comercios cerrados y largas colas a las puertas de los supermercados que obligaron a intervenir a la Policía. La ciudad ha suspendido además sus fiestas patronales, previstas entre el 1 y el 8 de agosto.

Save the Children y varias ONG de infancia, entre ellas UNICEF España, pidieron protección especial para los cerca de 7.000 menores que, según Interior, se encuentran entre los llegados, y recordaron que la ley impide las repatriaciones colectivas de niños no acompañados.

Es imposible asumir esta situación

Así resumió Vivas el desbordamiento de los recursos de acogida de la ciudad, que ha reclamado un mando único y una respuesta extraordinaria del Estado. Sindicatos de la Policía Nacional y asociaciones de la Guardia Civil coincidieron en calificar de «insuficientes» los refuerzos enviados desde la Península pese al apoyo del Ejército.

La reacción del Gobierno y la oposición

El presidente Pedro Sánchez viajó este viernes a Ceuta, donde fue recibido con insultos por un grupo de manifestantes, y aseguró que se ha producido «una violación de la integridad territorial española». Sánchez atribuyó el origen de la avalancha a una sentencia del Tribunal Supremo que, según explicó, impide el rechazo en frontera de quienes acceden a nado al no existir una barrera física equiparable a un perímetro terrestre, y anunció el despliegue de boyas para crear una «barrera de contención». España y Marruecos han anunciado además un acuerdo para agilizar el retorno de quienes han entrado de forma irregular, mientras fuentes de Interior calculan que unos 25.000 inmigrantes habrían regresado ya voluntariamente al país vecino.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, respondió que «una frontera no se asegura con boyas en el mar» y calificó lo ocurrido como «una crisis de soberanía» que nada tiene que ver con la entrada de unas 6.000 personas registrada en 2021. Su partido ha pedido convocar el Congreso para modificar la ley de extranjería y permitir las devoluciones en frontera también a quienes acceden a nado. Desde Vox, Santiago Abascal reclamó la expulsión inmediata de los llegados «con los medios que sea», mientras que desde la izquierda, Izquierda Unida y ERC señalaron a Marruecos como responsable de una «provocación» y pidieron un pacto de Estado transversal.

Presión desde Europa

La crisis ha desatado un aluvión de reacciones internacionales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reclamó devoluciones «rápidas» conforme a la normativa comunitaria, mientras Alemania, a través de su canciller Friedrich Merz, mostró su apoyo a que España proceda a expulsar a los llegados. Austria, Finlandia, Suecia y Países Bajos han pedido a España «recuperar el control» de sus fronteras, y varios de estos gobiernos han apuntado a la posibilidad de reinstaurar controles internos en el espacio Schengen si la situación no se estabiliza, una vía que ya estudian Italia y Francia. El presidente estadounidense, Donald Trump, y el empresario Elon Musk también se pronunciaron sobre la crisis desde sus redes sociales, en un tono marcadamente crítico con la gestión del Gobierno español.

La frontera de Melilla no ha quedado al margen: el paso de Beni Enzar permaneció cerrado varias horas tras registrarse intentos de entrada masiva en distintos puntos del perímetro, con cerca de 400 accesos confirmados por las autoridades locales. Francia, por su parte, ha reforzado los controles en su frontera con España ante el temor a un efecto llamada hacia el resto de Europa.

Con la cifra de fallecidos en aumento y miles de personas aún por identificar o retornar, el foco se traslada ahora a si el acuerdo anunciado entre Madrid y Rabat logra agilizar las devoluciones antes de que la presión diplomática europea se traduzca en medidas concretas contra España dentro del espacio Schengen.

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