Kate Middleton se planta en la cola de Wimbledon a repartir entradas: el gesto (y el traje azul) del que habla todo Londres
La princesa de Gales cambió el palco real por la mítica cola del torneo para entregar en persona las entradas a los aficionados que habían pasado la noche esperando, en una aparición tan inesperada como comentada, según recogen ¡Hola! y Vanitatis.
Quien fuese a recoger su entrada para Wimbledon el pasado 3 de julio se llevó una sorpresa mayúscula. Al otro lado del mostrador no había un empleado del torneo, sino Kate Middleton en persona, sonriente y con ganas de charla, dispuesta a entregar los tickets a los que habían aguantado la noche en la famosa cola, esa que en Londres escriben con mayúscula, The Queue.
Sorpresa en la cola
El detalle no es menor. Como patrona del All England Lawn Tennis Club, la princesa de Gales suele acceder por las puertas reservadas y aterrizar directamente en el palco real, así que verla mezclada con el público, repartiendo entradas como una acomodadora más, tiene su punto de guasa y también de calculada cercanía.
Además, la aparición tenía peso propio por otro motivo. Según la prensa británica, era la primera vez que Kate acudía a la semana inaugural del torneo desde 2023, un regreso que muchos leyeron como una señal de normalidad tras un tiempo con menos actos públicos. De ahí que el gesto se comentara tanto dentro como fuera de la pista.
Era la primera vez que Kate acudía a la semana inaugural del torneo desde 2023.
El traje azul zafiro
Y luego, claro, estaba el look. La princesa se decantó por un traje de chaqueta en azul zafiro del diseñador Gabriela Hearst, el modelo Stephanie, con solapas marcadas y botones a la altura de la cintura, pantalón de talle alto y pernera ancha. Debajo, una camisa blanca de canalé, y a los pies, unos salones dorados en punta de Ralph Lauren.
Completaban el conjunto unos pendientes de Carousel Jewels con una piedra azul intensa engarzada en oro, ese tipo de remate discreto que solo se aprecia de cerca pero que redondea la elección. Un azul de arriba abajo que, reconozcámoslo, le sienta de maravilla.
El momento del día
Los aficionados, que esperaban un trámite de lo más rutinario, se encontraron con uno de esos momentos que luego se cuentan durante años. Y es que pocas colas de madrugada acaban con un apretón de manos de la futura reina consorte antes de que empiece siquiera el primer partido.
Entre el gesto y el traje, Kate se llevó el primer set del torneo sin necesidad de coger una raqueta. Wimbledon aún no había abierto la pista central y ella ya era la protagonista del día.
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