43 grados en la calle: la segunda ola de calor del verano pone a prueba a media España
Sevilla roza los 43,2 grados y A Coruña bate su récord de julio mientras 22 provincias amanecen en alerta naranja. En las ciudades, los vecinos ya buscan la sombra de los refugios climáticos.
El verano ha vuelto a apretar. Desde el lunes 6 de julio, España vive los días más duros de la segunda ola de calor de la temporada, con termómetros que se mueven entre los 35 y los 42 grados en buena parte del país. La AEMET mantiene la alerta naranja, la de aviso importante, en 22 provincias, y ninguna comunidad se libra de algún tipo de aviso por calor extremo.
Récords hasta en el norte
Los números de las últimas horas dan idea de lo que se cuece en la calle. Sevilla marcó 43,2 grados, el punto más caliente de la Península, con el valle del Guadalquivir un año más como olla a fuego lento. Y el dato que más ha sorprendido llega del norte: A Coruña alcanzó 36,2 grados y batió su récord histórico para un mes de julio, según los registros de la agencia. Cuando en Galicia se pasa calor de Sevilla, algo se ha movido.
La AEMET explica el porqué sin dramatismo. La culpa es de la combinación de una dorsal africana instalada sobre la Península y una DANA situada al oeste, al oeste de la fachada atlántica, que juntas dejan un aire seco, recalentado y sin apenas viento. Las noches, además, no dan tregua: en los valles del Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir los mínimos no bajan de 25 grados, y en la costa mediterránea se quedan por encima de los 20.
Cuando en Galicia se pasa calor de Sevilla, algo se ha movido.
En los barrios, la ola se combate como se puede. Los ayuntamientos han vuelto a abrir los llamados refugios climáticos, bibliotecas, centros de mayores, polideportivos y museos con aire acondicionado donde quien no tiene refrigeración en casa puede pasar las horas centrales del día. Son sobre todo mayores que viven solos, familias en pisos sin climatizar y personas sin hogar quienes empujan la puerta de esos espacios cuando el sol cae a plomo.
El fuego, otro frente
El calor, además, no viene solo. Mientras media España busca la sombra, los servicios de emergencias pelean con el fuego. El incendio de los Picos de Europa, con foco en Ribota de Sajambre, se descontroló durante el domingo y seguía el lunes en nivel 2 de peligrosidad. En Castellón, el fuego de Soneja dejó 183 hectáreas calcinadas y obligó a desalojar a unas 500 personas antes de darse por estabilizado.
Consejos que salvan vidas
Los consejos de siempre vuelven a repetirse porque siguen salvando vidas: beber agua sin esperar a tener sed, evitar la calle entre las dos y las siete de la tarde, no dejar a nadie dentro de un coche aparcado y estar pendiente del vecino mayor del rellano, que muchas veces no pide ayuda por no molestar. Ese último gesto, llamar al timbre de al lado, es de los que más cuentan estos días.
La previsión invita a no relajarse. El episodio se mantendrá durante buena parte de la semana antes de aflojar, y los expertos recuerdan que estas olas llegan cada vez antes y se quedan más tiempo. Julio, de momento, ha entrado pisando fuerte, y la calle lo nota en cada gota de sudor y en cada persiana bajada a mediodía.
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