El rearme silencioso de Sánchez: 35.000 millones en Defensa sin pasar por el Congreso
El Gobierno ha triplicado el presupuesto militar hasta alcanzar el 2% del PIB exigido por la OTAN, pero lo ha hecho mediante créditos extraordinarios aprobados en Consejo de Ministros, sin debate parlamentario ni desglose público.
España ya gasta el 2% de su PIB en Defensa, el umbral que la OTAN lleva años reclamando a sus socios. Pero no ha llegado a esa cifra a través de un debate en las Cortes ni de comparecencias públicas del presidente. Ha llegado, según publica La Razón, mediante un sistema de créditos extraordinarios, transferencias presupuestarias y ampliaciones aprobadas exclusivamente en el Consejo de Ministros, sin votación parlamentaria.
El salto es histórico. En 2018, el presupuesto de Defensa ascendía a 11.172 millones de euros. En 2026 roza los 35.419 millones, según las cifras recogidas por el citado medio. Ningún Gobierno anterior había ejecutado un incremento de esta magnitud en tan poco tiempo.
6.287 millones en un solo día
El último episodio resume la estrategia. Horas antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, el Ejecutivo aprobó un paquete de 6.287 millones de euros en un solo Consejo de Ministros, justificado como «refuerzo de capacidades estratégicas». Pedro Sánchez llegó a la cita aliancista afirmando que España acudía «con los deberes hechos», una frase que irritó especialmente a sus socios parlamentarios de izquierda.
Fuentes del propio Ministerio de Defensa citadas por La Razón reconocen que consolidar ese nivel de gasto a través de los Presupuestos Generales del Estado habría sido «imposible» por la oposición de ERC, Bildu, BNG, Podemos y Sumar. De ahí la vía ejecutiva: sin ruido, sin explicaciones, sin control parlamentario efectivo.
España se rearma sin que la ciudadanía sepa cuánto, por qué o para qué
Programas de armamento por 40.000 millones
Al gasto directo se suman los Programas Especiales de Armamento (PEA), compromisos de pago que superan los 40.000 millones de euros con horizonte en 2035. Incluyen cazas Eurofighter, fragatas F-110, submarinos S-80, drones tácticos y sistemas de defensa antiaérea. Buena parte de estos proyectos, según el análisis de La Razón, se financia con partidas repartidas entre ministerios como Industria, Ciencia o Transición Ecológica, lo que dificulta el rastreo del gasto militar real.
El mecanismo funciona así: el Consejo de Ministros aprueba las ampliaciones, la Intervención General del Estado revisa los números desde un punto de vista contable, y el Congreso recibe informes globales meses después, sin desglose por programas ni por proveedores. No hay votación, no hay enmiendas, no hay debate.
La tormenta política que viene
La decisión del Gobierno de presentar los Presupuestos de 2027 abre un frente inédito. Por primera vez, el capítulo de Defensa deberá someterse a votación en el Congreso. ERC, Bildu y BNG ya votaron en junio contra el gasto militar y contra la permanencia en la OTAN. Sumar se sumó a esa moción. Si rechazan la partida de Defensa, los Presupuestos caen.
Desde la izquierda parlamentaria, la reacción al rearme ha sido frontal. Ione Belarra denunció que Sánchez ejecuta el mayor aumento militar de la historia «por orden de la OTAN y de Donald Trump». Las palabras del propio Trump tras la cumbre de Ankara, en las que declaró que «España se ha redimido por completo» por cumplir con el gasto exigido, no hicieron sino confirmar los peores temores de esos socios.
Moncloa intenta frenar el desgaste con un argumento: el gasto militar no ha impedido expandir el Estado del bienestar. Pero el problema de fondo, como señala La Razón, no es solo presupuestario. Es de procedimiento. Un rearme de esta envergadura, ejecutado sin transparencia y sin admitirlo públicamente, plantea una cuestión que trasciende las cifras: quién decide en qué se gasta el dinero de todos y por qué no se le pide permiso al Parlamento.
Si has llegado hasta aquí, es que esto te importa.