Un general de la Guardia Civil denuncia presiones de la cúpula para boicotear los actos de Ayuso
El general Fernando Mora se negó a obedecer la orden de no asistir al Día de la Comunidad de Madrid y acusa a la dirección del cuerpo de ponerlo al servicio de los intereses políticos del Gobierno.
Un hecho sin precedentes sacude a la Guardia Civil: un general de división ha presentado una denuncia formal contra un teniente general. Según publica ABC en exclusiva, el general Fernando Mora, jefe de la 1ª Zona de la Guardia Civil (Comunidad de Madrid), recibió presiones directas de su superior, el teniente general Luis del Castillo, jefe del Mando de Operaciones (MOPS), para que no asistiera a los actos del Día de la Comunidad de Madrid el 2 de mayo de 2025. Una orden que, según la información publicada, procedía de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
La secuencia arrancó el 30 de abril de 2025, cuando Del Castillo envió un WhatsApp a Mora indicándole que la representación institucional se limitaría al jefe de la Comandancia y que tanto él como el Jefe Superior «libraban». Mora respondió que estaban invitados, a lo que su superior replicó con una orden escueta: «Pues excúsate». El general de división se negó: «Yo sin motivo no me excuso, es mi obligación asistir».
La llamada que lo destapó todo
Según los documentos a los que ha tenido acceso ABC, la tensión escaló en una conversación telefónica posterior. Mora explicó a Del Castillo que consideraba que estaban siendo instrumentalizados: «Mi general, lo he meditado claramente y creo que el honor es nuestra divisa y debo pensar en mis principios. Entiendo que nos están instrumentalizando y que la Guardia Civil tiene que ser imparcial. Esta es una batalla política y nosotros no debemos entrar». Su superior calificó de «deslealtad» que el general tuviera intención de trasladar al gobierno regional el motivo real de su ausencia.
«No está mi culo para que este Gobierno, este ministro o esta directora lo utilice»
El intercambio subió de tono cuando Mora puso las cartas sobre la mesa, según recoge ABC: «Le están pegando una patada a la presidenta de la Comunidad en mi culo; le dieron una patada al coronel Diego Pérez de los Cobos en mi culo. Eso es lo que no quiero consentir». Del Castillo llegó a sugerirle que pidiera el pase a reserva, una invitación a la renuncia que Mora rechazó de plano: «Si me queréis echar, me echáis, mi general».
Contexto: el boicot al 2 de Mayo
Los hechos se enmarcan en el pulso político entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Comunidad de Madrid presidida por Isabel Díaz Ayuso. Quince días antes de esta conversación, Defensa había prohibido la tradicional parada militar del Dos de Mayo en homenaje a los héroes del levantamiento de 1808, una celebración ininterrumpida desde 1996. Aquella decisión motivó una carta de Ayuso a la ministra de Defensa, Margarita Robles, para que reconsiderase lo que la presidenta madrileña calificó como la «última afrenta» de Moncloa contra Madrid «utilizando todos los medios del Estado».
Según las fuentes citadas por ABC, Mercedes González era consciente de que no podía cesar a Mora después del varapalo judicial sufrido por Interior tras la anulación por parte del Tribunal Supremo del cese del coronel Pérez de los Cobos y su posterior restitución en la Comandancia de Madrid.
Desenlace y precedente
Dos horas después de la llamada, Del Castillo envió un nuevo mensaje: «Autorizada asistencia Fernando». Mora asistió finalmente a los actos del 2 de mayo. Pero la grabación y los mensajes quedaron como prueba de lo que varios mandos del instituto armado llevan tiempo denunciando en privado, según ABC: que «una parte de la cúpula ha puesto al instituto armado al servicio de los intereses políticos del Gobierno».
Que un general de división denuncie formalmente a un teniente general resulta un hecho inédito en la historia de la Guardia Civil, un cuerpo de naturaleza militar donde la cadena de mando se respeta de forma escrupulosa. Según el diario, este caso se suma a otros episodios cuestionados, como la orden del director adjunto operativo (DAO), Manuel Llamas, de ponerse «de perfil» en las investigaciones de la UCO que afectaban al Ejecutivo socialista.
La denuncia está presentada y queda por ver qué recorrido tiene en la jurisdicción competente. Lo que ya no tiene vuelta atrás es el documento sonoro: una prueba, según ABC, de que la instrucción política llegó hasta el último eslabón de la cadena de mando.
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