Moncloa no se explica el giro de Trump sobre España y niega cualquier compromiso nuevo en gasto militar
El presidente Sánchez expuso en la cumbre de Ankara que España ya alcanza el 2% del PIB en Defensa y mantiene el tope del 2,1%, muy lejos del 5% que exigía la Casa Blanca.
Donald Trump abrió la cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía) con un duro ataque a España por lo que considera una aportación insuficiente a la Alianza Atlántica. Solo 16 horas después, ya en el avión de regreso a Estados Unidos, dio por zanjado el asunto asegurando que España había aceptado sus solicitudes de pago, sin concretar cuáles. Según recoge El Español, el Gobierno de Pedro Sánchez considera ese cambio de postura sencillamente inexplicable.
Entre ambas declaraciones apenas medió una conversación informal de minutos entre Sánchez y Trump en la que, según la versión del propio presidente español, hablaron de fútbol y golf. Sánchez también intervino brevemente en el plenario de la cumbre para exponer unas cifras de gasto militar que son públicas y ya conocidas: España ha alcanzado el umbral del 2% del PIB en Defensa, duplicando la inversión en los últimos ocho años.
Según Moncloa, eso fue todo lo que ocurrió dentro de la reunión. La versión la corroboró públicamente el canciller alemán, Friedrich Merz, quien confirmó que no hubo ningún compromiso adicional de gasto por parte de Sánchez. El presidente español desarrolló esas mismas cifras en la rueda de prensa posterior al cónclave, manteniendo el tope del 2,1% del PIB como máximo para inversión en Defensa.
Ese 2,1% queda muy lejos del 5% que Trump reclamaba hace apenas un año. No obstante, la cifra actual supone un esfuerzo notable: según datos de la propia OTAN recogidos por El Español, el gasto militar español ha pasado de 17.451 millones de euros en 2023 a una estimación de 35.419 millones en 2026. Es decir, se ha duplicado en tres años.
En Moncloa defienden que la aportación de cada aliado no debería medirse solo en función de porcentajes del PIB, sino también por las capacidades reales que se ponen a disposición de la OTAN: operaciones, intervenciones y contribuciones concretas. Según el Gobierno, España puede cumplir con esas capacidades sin necesidad de superar el 2,1%.
Desde La Moncloa restan importancia tanto a la crítica inicial de Trump como a su posterior elogio. "No le dimos trascendencia a la descalificación de Trump y se demuestra que fue un acierto, pero tampoco se la damos al elogio posterior", explicaron fuentes gubernamentales a El Español. También confían en que el presidente estadounidense haya concluido que aplicar penalizaciones comerciales contra España resulta inviable.
El giro no ha pasado inadvertido entre los socios parlamentarios del Gobierno. Podemos ha registrado una pregunta en el Congreso de los Diputados para que el Ejecutivo aclare si ha adquirido algún compromiso adicional de gasto militar durante la cumbre de Ankara. La formación de Ione Belarra califica de "rumbo belicista" la política de Defensa del Gobierno y subraya que, según los datos de la propia OTAN, España ha sido el tercer país de la Alianza que más ha incrementado su inversión en Defensa en 2024 y 2025.
Sumar, en cambio, respalda la versión de Moncloa. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha recibido las últimas declaraciones de Trump "con total serenidad y tranquilidad", dándoles, según ha declarado a EFE, "la misma credibilidad que a las amenazas anteriores". Bustinduy ha subrayado que España es un país soberano que toma sus propias decisiones y "no es lacayo de nadie".
El episodio se suma a una serie de tensiones recientes entre Washington y Madrid. El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha suspendido las visitas de funcionarios a España, una medida que, según El Español, complica la compra de armamento estadounidense. Paralelamente, empresas norteamericanas han acelerado su desinversión en territorio español durante los primeros meses de la administración Trump.
A la espera de que se aclare qué motivos reales llevaron a Trump a dar su brazo a torcer, la posición oficial de Moncloa permanece inalterada: el compromiso de España con la OTAN se mide en capacidades y el techo del 2,1% del PIB no se mueve. Queda por ver si esa firmeza será suficiente para evitar nuevos desencuentros con la Casa Blanca.
Si has llegado hasta aquí, es que esto te importa.