Sánchez ordena inutilizar la pistola que Erdogan le regaló en la cumbre de la OTAN
El arma, grabada a mano con el nombre del presidente, llegó a España con munición real y ya se encuentra custodiada por el Ministerio del Interior.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido «inutilizar y almacenar» la pistola que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, le entregó como obsequio protocolario durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara este martes y miércoles. Según informa ABC, el arma lleva el nombre del destinatario grabado a mano en el cañón, incluye munición real y fue fabricada en Turquía.
El regalo no fue exclusivo para el líder español: Erdogan hizo llegar un ejemplar idéntico a todos los jefes de Estado y de gobierno que participaron en la cumbre. La entrega, según el citado medio, se gestionó entre las oficinas de protocolo de cada país, lo que convierte el obsequio en un gesto institucional del anfitrión.
Fuentes gubernamentales han confirmado a ABC que la pistola ya se encuentra en territorio nacional. Para sortear los controles fronterizos, el estuche del arma incluía una carta que eximía al portador de las restricciones de exportación. Una vez en España, ha sido el Ministerio del Interior, bajo la dirección de Fernando Grande-Marlaska, quien se ha hecho cargo de su custodia.
Desde Moncloa han precisado que el procedimiento será el siguiente: primero se inutilizará el arma y después se procederá a su inventariado y almacenamiento. «En estos momentos se encuentra custodiada», señalaron fuentes del Ejecutivo al citado diario.
El regalo ha pillado a medio mundo diplomático a contrapié y cada país ha reaccionado a su manera. El primer ministro británico, Keir Starmer, optó directamente por dejar el arma en Ankara. Según confirmó Downing Street, su ejemplar venía acompañado de un kit de limpieza y 500 cartuchos de munición.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha depositado su revólver en la sede del Gobierno, el Palazzo Chigi. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado que donará el suyo a un museo militar, mientras que el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, lo entregará al Museo de la Guerra de Atenas.
En Bélgica, el primer ministro Bart de Wever entregó el arma a la policía del aeropuerto de Bruselas, donde permanecerá en una caja fuerte. El presidente polaco, Karol Nawrocki, dejó la pistola en el despacho de aduanas del aeropuerto de Varsovia con instrucciones de guardarla en un lugar «seguro» donde «se respete como regalo», según indicaron fuentes de su gabinete.
Los primeros ministros de Países Bajos y Suecia adoptaron una solución intermedia: depositaron sus respectivos revólveres en las embajadas de Ankara. Según informaron sus oficinas, el gobierno neerlandés planea inutilizar el arma, mientras que el sueco estaba a la espera de completar los trámites de envío.
La noticia irrumpe en un momento especialmente sensible para la política española: la investigación sobre las joyas que aparecieron en la caja fuerte del despacho profesional de José Luis Rodríguez Zapatero ha reavivado el debate sobre los regalos que reciben los presidentes del Gobierno y el control que se ejerce sobre ellos.
En España, los regalos institucionales recibidos por el jefe del Ejecutivo deben quedar registrados y, cuando se trata de objetos de valor significativo, no pasan a formar parte del patrimonio personal del presidente. La decisión de inutilizar el arma zanja, al menos en este caso, cualquier duda sobre el destino de un obsequio que, por su propia naturaleza, difícilmente podría acabar en una estantería de Moncloa.
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