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Política

Vox registra la marca Dmocracia, la línea de ropa del Gobierno que ni Moncloa patentó

El partido de Santiago Abascal solicitó el registro ante la Oficina de Patentes el pasado 9 de julio, después de que el Ejecutivo gastase casi 400.000 euros en una colección que nunca pensó proteger.

Vox registra la marca Dmocracia, la línea de ropa del Gobierno que ni Moncloa patentó
Imagen: OKDiario

Vox ha presentado ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) la solicitud de registro de Dmocracia, la firma de moda impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez dentro de las celebraciones por los 50 años de España en libertad. La petición, según consta en el boletín oficial de la OEPM, lleva fecha de 9 de julio de 2026 y figura actualmente en tramitación.

La jugada tiene un punto de acidez política difícil de ignorar: el Ejecutivo diseñó una colección de ropa, la promocionó con la influencer Marina Rivers, rodó un vídeo en el mismísimo hemiciclo del Congreso de los Diputados y, sin embargo, no registró la marca. Vox se ha limitado a rellenar el formulario que Moncloa dejó en blanco.

El origen de Dmocracia

La colección nació al amparo de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática como parte de una campaña institucional con un presupuesto máximo de 386.000 euros, según informó el propio Gobierno en respuesta parlamentaria. El desglose de costes, recogido por OKDiario, incluye 112.783 euros en producción de prendas, 59.680 euros en sesiones fotográficas, 10.000 euros en diseño y asesoría y 2.752 euros en almacenaje y envíos.

El lema elegido, «Cuando te vistes, te posicionas», acompañó una campaña protagonizada por Marina Rivers en la que las modelos desfilaban por los pasillos del Congreso hasta llegar al hemiciclo, convirtiendo la sede de la soberanía nacional en un plató de moda.

El Gobierno gastó 386.000 euros en una marca de ropa que ni siquiera se molestó en registrar

Una marca sin protección legal

El Ejecutivo precisó que Dmocracia no fue concebida para su venta al público, sino como herramienta promocional vinculada a eventos institucionales. Esa naturaleza no comercial explicaría, según fuentes gubernamentales, que no se solicitara el registro de la marca. El resultado práctico es que cualquier tercero podía presentar la solicitud ante la OEPM, y eso es exactamente lo que ha hecho Vox.

La OEPM deberá ahora examinar si la solicitud cumple los requisitos legales y si concurre algún motivo de denegación, un proceso que puede prolongarse varios meses. De momento, desde Vox no se han pronunciado públicamente sobre sus intenciones con la marca una vez registrada.

Contexto político

La campaña de los 50 años de democracia ha sido objeto de críticas por parte de la oposición desde su concepción. El PP denunció el uso partidista de una efeméride que, a su juicio, debería haber sido consensuada. Vox fue más allá y cuestionó la totalidad del programa conmemorativo, al que vinculó con la política de memoria democrática del Gobierno.

El registro de la marca se inscribe en esa estrategia de desgaste: no se trata tanto del valor comercial del nombre como de evidenciar lo que la oposición considera una gestión negligente de los fondos públicos. Si la OEPM concede el registro, el Gobierno se vería en la paradoja de tener que negociar con Vox para utilizar una marca que él mismo creó con dinero de todos los contribuyentes.

Queda por ver si Moncloa recurre la solicitud o si opta por no alimentar una polémica que, en cualquier caso, ya ha cumplido su objetivo político.

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