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Del calor abrasador al aguacero: la tormenta con granizo deja más de 300 avisos en Madrid

Media región pasó en una tarde del bochorno de la ola de calor al susto de las ramas volando. El balance, con todo, deja el mejor de los titulares posibles: ni un solo herido.

Del calor abrasador al aguacero: la tormenta con granizo deja más de 300 avisos en Madrid
Imagen: Telemadrid, Emergencias 112 Comunidad de Madrid y Libertad Digital

Madrid vivió el martes uno de esos giros que solo trae el verano. Después de días encadenando avisos por calor extremo, con termómetros pegados a los 40 grados, una línea de tormentas cruzó la región a media tarde y lo puso todo del revés. En apenas un par de horas se pasó del abanico y la sombra a correr para ponerse a cubierto.

La descarga, en dos horas

El grueso de la descarga se concentró entre las 17:45 y las 20:30. Durante ese rato cayó granizo con ganas, acompañado de rachas de viento fuerte y de una lluvia intensa que anegó varios puntos de la capital y de los municipios del sur, donde en algunas calles el agua bajaba como un río.

Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid contabilizó 215 incidencias en ese intervalo, con 92 actuaciones de los bomberos regionales. En la capital, los bomberos municipales sumaron por su cuenta más de 130 avisos, de modo que el conjunto de los servicios de emergencia se activó en más de 300 ocasiones a lo largo de la tarde.

El patrón de las llamadas

La mayoría de las llamadas repetían el mismo patrón: ramas y árboles caídos sobre la calzada, balsas de agua en pasos y garajes, y saneamientos de cornisas y fachadas que el viento había dejado tocadas. Nada especialmente aparatoso, pero suficiente para tener a las dotaciones yendo de un lado a otro sin descanso.

Pese al volumen de incidencias, el dato que de verdad importa es que no hubo que lamentar heridos por desprendimientos ni por las acumulaciones de agua. Pasadas las nueve de la noche, con la tormenta ya alejada, algunas dotaciones seguían trabajando en los últimos puntos para dejar las calles despejadas de cara al día siguiente.

No hubo que lamentar heridos por desprendimientos ni por las acumulaciones de agua.

Ojo a los próximos días

Los avisos de la AEMET apuntan a que la inestabilidad puede repetirse en las próximas jornadas, alternando el calor de fondo con tormentas de tarde tan repentinas como esta. Conviene recogerlo todo de las terrazas y no confiarse: en cuestión de minutos el cielo de Madrid pasa del azul plomizo al gris de tromba.

Al final quedará la estampa de siempre, la del granizo blanqueando las aceras en pleno julio y los vecinos grabándolo con el móvil desde el portal. Un respiro de media hora, un buen susto y, esta vez, ningún disgusto que contar. Con eso nos quedamos.

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