Nieves Álvarez se casa en secreto en París con Bill Saad, entre incienso ortodoxo y un vestido de Stéphane Rolland
La modelo madrileña se ha dado el «sí quiero» con el empresario Bill Saad en una ceremonia de rito ortodoxo en el corazón de París, un enlace tan íntimo que ni sus seguidores más atentos lo vieron venir, según ha publicado la revista ¡Hola!.
Nieves Álvarez ha demostrado que, además de desfilar, sabe guardar un secreto. La modelo se ha casado con el empresario Bill Saad en París en una boda que apenas trascendió hasta que las cámaras de ¡Hola! la sacaron a la luz, y lo ha hecho a su manera, sin estridencias y con un gusto exquisito por el detalle.
Una ceremonia discreta
Según la revista, la ceremonia se celebró bajo rito ortodoxo en la catedral griega de Saint-Étienne de la capital francesa, un templo de esos que imponen respeto nada más cruzar la puerta. Nada de multitudes ni de listas interminables de invitados, solo el círculo más cercano de la pareja y una discreción casi de estado.
Una discreción casi de estado.
El vestido, cómo no, se llevó buena parte de las miradas. Nieves confió en su viejo amigo Stéphane Rolland, con quien la une una relación de más de tres décadas, y lució un diseño en gasa de lana color marfil, de cuello alto y una capucha trasera que caía hasta la cintura dejando parte de la espalda al aire. Escultórico y minimalista a la vez, muy en la línea de la casa.
Rolland, testigo de la novia
El propio Rolland, además de firmar el look, ejerció de testigo de la novia, un doble papel que dice mucho de la complicidad entre ambos. Pocas modelos pueden presumir de casarse vestidas por un amigo que, encima, les hace de padrino de firma.
Para completar la estampa, Nieves apostó por unos largos pendientes de aro dorados de Bvlgari y un recogido de bailarina de una sencillez calculada, ese tipo de peinado que parece fácil y que en realidad requiere media mañana de trabajo. El resultado, como cabía esperar, impecable.
Reaparición radiante
La modelo, que en los últimos años había preferido mantener su vida privada lejos del foco, reaparecía radiante junto a Saad por las calles de París, confirmando con gestos lo que la exclusiva ya adelantaba. Se abre así un capítulo feliz para una de las caras más reconocibles de la moda española.
Habrá quien eche de menos el despliegue de una gran boda de revista, pero conviene recordar que a veces el mayor lujo es precisamente ese, poder casarte en París y que no se entere casi nadie hasta que tú quieres. Nieves, en eso, ha dado toda una lección de estilo.
Si has llegado hasta aquí, es que esto te importa.